viernes, 8 de febrero de 2008

"Aún mis dientes son balas y mi lengua pólvora. Creí verte caer muchas veces, pero siempre estabas en mi sombra. Los ríos me llevaban directo al mar. Y los días corren siempre en el mismo lugar. Y no vuelvo porque nunca me fui. Y la colina me cubre. Y las puertas separan sus hojas.
Y ya no estoy. Y ya no estoy. Lo que te gusta de mí es lo que me separa de ti. Y no vuelvo.
Y el cañón despierta, una vez más"

1 comentario:

hojita dijo...

casi siempre tus palabras me saben a naturaleza. tan poco urbanas, conectadas a lo innato del ser. esta entrada me encantó.